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.Por lo que Dace veía, no parecía molestarlo demasiado—.Y no creas que ese truco que ha asustado a mis hijos servirá conmigo.No serías el primer Exaltado que devoro.Apártate, entrégame al niño y vivirás para ver el amanecer.—Valientes palabras para alguien que ya fue vencido por un niño una vez —replicó Dace—.¿De veras crees que puedes pasar por encima de mí?La respuesta de Rompehuesos fue saltar del agua convertido en un furioso remolino de espuma y dentelladas.Dace lanzó un tajo al hocico del espíritu pero una pezuña enorme apartó la espada.Mientras el hombre giraba para recuperarse, el lobo-espíritu agachó la cabeza y lo golpeó en pleno pecho.Dace salió despedido y cayó de espaldas.El daiklave voló lejos de su mano y Rompehuesos saltó, cayó sobre su pecho y le inmovilizó ambos brazos.Inclinó su enorme cabeza sobe la cara de Dace y profirió un gruñido desde el fondo de la garganta.Sangre y saliva resbalaban por su morro y caían sobre la cara de Dace, haciendo que le picaran los ojos y llenándole la boca con un sabor amargo y repulsivo.—Cuánto valor, poderoso defensor de la luz.Si te mato, ¿crees que alguien reparará en ello? Se me han ofrecido muchas cosas por este niño.Puede que tu muerte me valga una chuchería adicional.—Apártate de él —tanto Rompehuesos como Dace volvieron la mirada hacia Yushuv, quien se erguía a su lado, con el arco presto a disparar y una flecha apuntada al ojo sano del monstruo—.Es a mí a quien quieres, no a él.Te dejaré ciego, lo juro.—¿Y qué si lo haces, chico? Conozco tu olor y te cazaré igualmente.O, supongamos que me matas.Hasta el último espíritu de la Creación sabrá que has roto un trato y esas cosas no quedan impunes —Rompehuesos emitió una risotada grave y lupina—.Y además, ¿quién sabe? Si disparas puede que aciertes a tu pobre amigo.—Te lo advierto, Rompehuesos.He aprendido algunas cosas desde la última vez que nos vimos —ni las flechas ni su voz temblaban.—Estoy seguro de que sí —el tono del espíritu era hastiado, no parecía impresionado en absoluto—.También yo.He aprendido lo que es que los escarabajos traten de escarbarte la lengua para llevarse la carne muerta y lo que es pasar un helado invierno clavado a la tierra.No creo que tú hayas aprendido tanto —de improviso, golpeó a Dace en un lado de la cabeza con la zarpa, haciendo que chocara con el suelo—.Me estás aburriendo y tu amigo carece de valor.Deja el arco y arrodíllate o pasaré una hora entera arrancándote la carne de los huesos antes de matarte.Es tu alma lo que quiero y puedo hacer que sea mucho más doloroso —por si acaso, le dio otro golpe a Dace en la cabeza y a continuación se incorporó y empezó a acercarse a Yushuv.El muchacho disparó.Sin el menor esfuerzo, el espíritu interceptó la flecha en pleno vuelo.—Esta vez no cuentas con la ventaja de un trato, chico.Tus flechas no me harán nada.El poder de Yushuv cobró vida y volvió a disparar.La flecha voló certera y veloz pero el espíritu volvió a detenerla.—Estás desperdiciando tu energía.Consérvala para que tu alma sepa mejor.Sudando, Yushuv disparó de nuevo.Varias flechas salieron despedidas de su arco en rápida sucesión, una tormenta de madera y cristal más rápida que la vista.Inundaba el aire, enturbiaba la visión y ahogaba el sonido del agua del arroyo.Todas y cada una de ellas terminaron rotas en el suelo.Estupefacto, echó la mano a la aljaba.Estaba vacía.Sus dedos se cerraron sobre el aire.Soltó el arco y desenvainó la daga que llevaba al cinto, pero parecía triste, pequeña e inadecuada en su mano.—Estás en deuda conmigo, chico —gruñó el espíritu—.No puedes hacerme daño.Tú mismo te comprometiste y correr tampoco te servirá de nada.Aunque no hay mucho sitio donde correr —ahora estaba muy cerca.Hedía a putrefacción y pelo mojado y muerte.La peste de su aliento hizo que a Yushuv le entraran ganas de vomitar y la proximidad de sus colmillos hizo que le entraran deseos de salir huyendo.No hizo ninguna de las dos cosas.—Sea lo que sea lo que te ofrezca la Buena Gente por mi alma, igualo la oferta —dijo, mirando a Rompehuesos a los ojos.Sentía un hormigueo en la mano provocado por el impulso irracional de sacar la flecha del ojo destrozado de la criatura, pero resistió.No era el momento.—Me ofrecen cosas que no puedes ni imaginarte, chico.Caos puro.Encantamientos para entretejer en objetos.Dulces y rollizos niños.No puedes ofrecerme nada que se le asemeje.Pero has hecho bien en intentarlo.¿Qué habías pensado en ofrecer?—Sé dónde está la tumba de un Exaltado —dijo Yushuv, mientras apretaba los dientes para tratar de soportar la peste que brotaba de la boca del espíritu—.Seguro que eso vale más que unos cuantos niños.—Tentador, pero no lo suficiente —sin embargo, la enorme cabeza del lobo se apartó ligeramente y pareció estar considerando la oferta—.Los ratos pueden negociarse de nuevo si las dos partes están dispuestas.¿Qué más podrías damre?Yushuv aspiró profundamente.—Mis servicios durante un año y un día.—¡Yushuv, no! —Dace se había puesto de rodillas y empezó a arrastrarse hacia el daiklave.Una patada desinteresada por parte de Rompehuesos volvió a derribarlo.La cara del espíritu esbozó una sonrisa predatoria.—Interesante.Un Exaltado como mi esclavo durante un año y un día.¿Qué haría contigo? ¿Y en qué términos me prestarías este servicio?—Me enviarías a comprar esclavos para alimentarte, por supuesto y a conseguir cuanto quisieras para que no tuvieras que correr riesgo alguno.Me ocuparía de tu ojo y tu pata y tu lengua y utilizaría todo cuanto he aprendido para curarte.Y te llevaría hasta tesoros.A cambio, sólo pido que no me obligues a hacer nada que pueda avergonzar a un verdadero servidor del Sol Invicto y que me ayudes a vengarme del asesino de mi padre —cerró los ojos y agachó la cabeza—.¿Te parece satisfactorio?Rompehuesos ladeó la cabeza un momento, como si estuviera considerando la oferta y entonces bostezó.—No, creo que no.No soy tan necio como para hacer más tratos contigo, muchacho.Sin duda dirías que servir a un espíritu no es una tarea digna de un verdadero servidor del Muy Radiante Cobarde y tratarías de volver a dispararme.No, mejor, será que te devore ahora mismo y le explique a la Buena Gente que ha habido un desgraciado accidente.Pero ha sido un buen intento.Un intento excelente.Yushuv atacó con la daga pero Rompehuesos fue más rápido y le agarró la muñeca con las mandíbulas.Apretó con fuerza y Yushuv soltó la daga y gritó de dolor.El espíritu lo dejó ir entonces y, mientras Yushuv sacaba su destrozada muñeca de la boca del monstruo, éste escupió la daga sobre la hierba.—¿Tienes más juguetes? —inquirió—.Si no, te ha llegado la hora —abrió la boca, la dentadura cubierta por una película de sangres entremezcladas, la de Yushuv y la suya propia, y avanzó.Yushuv miró atrás y no vio lugar al que escapar.A la derecha estaba el bosque y a la izquierda, el agua.«Si Shooth estuviera aquí.», pensó y, acto seguido, se arrojó al arroyo.Rompehuesos profirió un aullido de furia y tensó el cuerpo para ir tras él.—¡No escaparás tan fácilmente! —bramó y saltó desde la ribera.Cayó sobre el agua con un chapoteo titánico y empezó a nadar como una flechas tras Yushuv, cuyos esfuerzos parecían insignificantes en comparación.Yushuv miró atrás y vio que el espíritu atravesaba el agua hacia él.Su boca estaba abierta, sus colmillos resplandecían a la luz del fuego y una estela de espuma se levantaba tras él.Pudo ver cómo trataba Dace de ponerse en pie en la orilla, pero ahora estaba demasiado alejado para ayudarlo [ Pobierz całość w formacie PDF ]