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.Justo cuando estaba a punto de entrar en la cocina, Oliver se acercó a ella.—Gus, necesito un minuto —dijo con tono de urgencia en la voz.—¡Gus! —gritó Porter desde la habitación contigua—.Haz el favor de venir ya.Levantó un dedo hacia Oliver.—Retén la idea —le dijo—.Será mejor que nos pongamos delante de la cámara.Puedes contármela en la pausa.Porter le hacía extrañas señas.Con la mano derecha sostenía el teléfono móvil cerca de la cara y con la izquierda se tapaba el oído para no oír el barullo de fondo.Debía de haberse dado cuenta de que llevaba el pelo algo despeinado, pensó Gus.Sacudió un poco la cabeza y se encogió de hombros.Mejor ser optimista.—No te preocupes por eso —medio voceó—.Estamos todos bien, Porter.—¡Todo el mundo a sus puestos! —exclamó uno de los integrantes del equipo de cámaras—.Salimos en un minuto.Gus avanzó sinuosamente hasta colocarse en posición, detrás de la isla central, fijándose en que todos los demás estaban colocados por zonas, tal como habían planeado.Todo parecía mucho más organizado que la vez anterior.Troy estaba en el fregadero, lavando las judías; Sabrina había sido colocada cerca de una esquina de la encimera de granito, con un cuenco de patatas nuevas listas para ser cortadas en tacos y con un guante de goma en la mano izquierda (tapándole el anillo, que era lo más importante).Gus levantó una ceja cuando cruzó la mirada con su hija menor, y a continuación dedicó un rápido vistazo a Aimee, que cortaba en rodajas, lenta y metódicamente, unos limones y unas naranjas para la sangría.Hannah, sintiéndose culpable por no querer salir, se había sentado fuera de cámara, alicaída y deseando marcharse, pero a la vez demasiado fiel a Gus como para abandonarla sin proporcionarle apoyo moral.La saludó con un gesto de la mano.Carmen, al parecer dando por hecho que el gesto iba dirigido a ella, le devolvió el saludo.Oliver, con cara de estresado, se colocó junto al fogón Aga.Había estado trabajando como un loco para preparar la cocina, primero disponiendo de manera presentable la sal, la pimienta, las especias y el aceite de oliva, y luego organizando los alimentos, los cuchillos, los recipientes.Su cometido consistía en asegurarse de que la cocina contara con todo lo necesario para elaborar el menú del día.Gus y Carmen estaban juntas, una al lado de la otra, detrás de la isla principal, dándose los últimos retoques de pintalabios.Porter se acercó como una flecha, con un trozo de papel doblado en la mano, y se lo tendió a Gus.—Estás en todo —dijo Carmen, cogiéndole el papel y eliminando con él el exceso de carmín—.Muchas gracias, Porter.Se lo diré a Alan, descuida.Comenzó la cuenta atrás y escondieron las cosas del maquillaje en un estante oculto de la isla.Y cuando se iluminó la luz roja, empezó la emisión en vivo.—Hola a todos —dijo Gus—.Me alegro mucho de que hayan podido unirse a nosotros en este día para otro programa en directo de Comer, beber y ser.Nuestro objetivo es mostrarles cómo celebrar la vida con comida y bebida.Estoy aquí junto a mi compañera Carmen Vega y nuestro maravilloso grupo de amigos y familiares, y hoy vamos a preparar un menú delicioso y fácil con ciertas influencias españolas.—Trazó con el brazo un arco en el aire—.En honor a Carmen, por supuesto.—Vaya, gracias, Gus —dijo la ex Miss, arrimándose a ella de manera casi imperceptible para que su melena, recogida de manera informal en lo alto de la cabeza, tapase un poco a Gus frente a la cámara.Ésta se movió unos centímetros a la derecha para alejarse de Carmen y luego caminó hacia la cámara mientras volvía a tomar la palabra.—Bueno, dejen que les prepare alguna cosilla —dijo, y se agachó hacia una balda de la isla—.Tenemos aquí un hermoso fletan, muy fresco, que ya hemos limpiado y que hemos pedido a Oliver que nos lo preparase un poco.Sacó una bandeja que era un revoltijo de largos tentáculos.Sin que se le desdibujase la sonrisa, comprobó, buscando el pilotito rojo, que las cámaras seguían grabando.—Bueno, santo cielo —dijo.Miró a cámara con absoluta serenidad—.Imagínese que da usted por hecho que ha pagado medio kilo de pescado y al llegar a casa abre el envoltorio de papel y descubre ¡que se trataba de pulpo! —Se echó a reír como si aquello le resultara realmente divertido—.Nos ha pasado a todos alguna vez, estoy segura.Se volvió hacia su compañera de programa y dijo con toda tranquilidad:—¿Se te ocurre alguna idea de cómo deberíamos cocinar nuestro pulpo hoy, Carmen?—Bien, gracias por preguntar, Gus —respondió ella—.¿Qué tal si preparamos una ensalada tibia de pulpo? En la cocina española nuestra meta es elevar los sabores de los productos del mar y poder paladear cada componente de un plato.Destacar al máximo cada sabor, simplemente.—Fantástico —dijo Gus, que notó que Sabrina se giraba hacia ellas.—Yo no voy a tocar esa cosa —informó su hija pequeña.—Yo siempre he querido comer pulpo —intervino Troy.—Espero que tengamos todos los ingredientes necesarios —dijo Gus, que podía ver a Porter haciéndole gestos para indicarle que había llegado el momento de la pausa.Gracias a Dios, pensó—.Vamos a echar un rápido vistazo a la nevera para reunir unas cuantas cosas y enseguida volvemos para preparar la ensalada de Carmen —anunció, mirando aún hacia la cámara—.Estoy segura de que, juntos, pasaremos una hora de lo más emocionante.Y salieron de antena.Porter tomó una buena bocanada de aire y a continuación fue soltándolo lentamente.—Has estado genial, Gus —le dijo desde su posición.—Esto no es Iron chef—replicó ella—.No me gusta que me sorprendan con los ingredientes.—No es para tanto —dijo Carmen.—Oh, no pienses que no me he dado cuenta de que la aparición de don Pulpo no te ha sorprendido lo más mínimo —dijo Gus.Y, sin darse la vuelta, se dirigió a Oliver, que estaba detrás de ella, ante el fogón Aga—: Imagino que habrás preparado esto, ¿no?—Sólo le he pasado un poco de agua —respondió él—.Lo han traído justo antes de la emisión.Gus no dijo nada, se limitó a castañetear los dientes mientras sopesaba diferentes maneras de asesinar a alguien.—Bien, volvemos en dos minutos, chicos —dijo Porter—.Y recordad: quiero asegurarme de que se mencione varias veces lo del concurso.Un afortunado espectador va a convertirse en un participante de Comer, beber y ser.Hablad de lo bien que se lo va a pasar con todos vosotros.—Oh, qué pasada —chilló Sabrina—.A lo mejor podemos invitar también a su ex novio o ex novia a que venga al programa.—Deja de quejarte y de lloriquear —le espetó Aimee—.¿Por qué tienes que comportarte siempre como un bebé?Porter aguardó un segundo, dando por hecho que Gus intervendría para poner calma.Pero no dijo ni pío.Se acercó [ Pobierz całość w formacie PDF ]