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.Pero los romanos no quisieron tampoco permitirlo.En aquel momento, los cartagineses tenían en España a un general, Hanón, cuyo hijo, Aníbal, era un hombre extraordinario.Había crecido entre soldados y conocía la guerra como ningún otro.Estaba acostumbrado al hambre, el frío, el calor y la sed y a marchar durante días y noches.Era valiente y sabía mandar; astuto cuando quería engañar a un enemigo, e increíblemente resistente cuando deseaba destruirlo.No era un hombre arrojado, como hay muchos, sino una persona que en la guerra pensaba en todo, como un buen jugador de ajedrez.Además, eran un buen cartaginés.Odiaba a los romanos, que querían mandar sobre su ciudad natal.Y en aquel momento en que los romanos se inmiscuían en España, pensó que las cosas habían ido demasiado lejos.Así pues, partió de España con un gran ejército y volvió a llevar consigo elefantes de guerra.Se trataba de un arma terrorífica.Cruzó toda Francia y tuvo que pasar con todos sus elefantes por ríos y montañas y, finalmente, por encima de los Alpes para llegar a Italia.Probablemente atravesó el puerto llamado actualmente Mont Cenis.Yo mismo estuve allí en cierta ocasión.Hoy corre por él una amplia carretera con muchas curvas.Pero resulta totalmente incomprensible cómo Aníbal pudo abrirse paso entonces a través de aquellas montañas salvajes y sin caminos.En ellas se abren abruptos valles, desfiladeros cortados a pico y resbaladizas pendientes de hierba.No me gustaría ir por allí con un elefante, y menos con 40.Además, ya era septiembre y había caído nieve en las cumbres.Pero Aníbal se abrió camino, él y su ejército, y bajó a Italia.Los romanos se le enfrentaron, pero el cartaginés triunfó sobre sus tropas en una batalla sangrienta.Un segundo ejército romano cayó sobre su campamento de noche, pero Aníbal se salvó con una argucia.Ató en los cuernos de un rebaño de bueyes antorchas encendidas y los lanzó monte abajo, desde el lugar donde se encontraba su campamento.En medio de la oscuridad, los romanos creyeron que los soldados de Aníbal avanzaban con antorchas y les siguieron.Cuando los alcanzaron se dieron cuenta de que eran bueyes.¡Con qué ojos debieron de mirarlos!Los romanos tenían un general muy inteligente, llamado Quinto Fabio Máximo, que no deseaba atacar a Aníbal.Pensaba que, en un país extranjero, éste acabaría impacientándose y cometería alguna necedad.Pero a los romanos no les gustaba esperar.Se burlaron de Quinto Fabio Máximo, lo llamaron Cunctator, es decir, el Vacilante, y atacaron a Aníbal en un lugar denominado Cannas.Y sufrieron un espantoso descalabro.Los romanos tuvieron 40.000 muertos.Aquella batalla del año 217 a.C.fue su derrota más terrible.Sin embargo, Aníbal no marchó entonces contra Roma.Era prudente.Quiso esperar a que le enviaran tropas desde su patria, y ésa fue su desgracia, pues los cartagineses no mandaron refuerzos.Y sus soldados fueron abandonando poco a poco la disciplina entre saqueos y robos en las ciudades italianas.Los romanos no le atacaron ya directamente, pues le temían, pero llamaron a filas a todos los hombres válidos para la guerra.A todos, incluidos los muchachos y los esclavos.Todo italiano se convirtió en un soldado; y no se trataba de soldados contratados, como los de Aníbal, sino de romanos.Ya sabes qué significa esto.Lucharon contra los cartagineses en Sicilia y España; y donde no tenían por adversario a Aníbal, vencían siempre.Al final, Aníbal hubo de regresar de Italia a África después de 14 años porque sus paisanos lo necesitaban allí.Los romanos habían llegado a las puertas de Cartago mandados por su general Escipión.El año 202 a.C., los romanos vencieron a Cartago.Los cartagineses se vieron obligados a quemar toda su flota y a pagar, además, una imponente compensación por daños de guerra.Aníbal tuvo que huir y, más tarde, se suicidó envenenándose para no caer prisionero de los romanos.Roma se había hecho tan poderosa con aquella victoria que conquistó también Grecia, sometida aún al dominio macedonio, pero dividida y desgarrada, como era habitual.Los romanos se llevaron a su patria las obras de arte más bellas de la ciudad de Corinto y la incendiaron.Roma se extendió también hacia el norte, hacia el país de los galos que la habían destruido 200 años antes.Los romanos conquistaron la comarca llamada actualmente Italia septentrional.Pero esto no les parecía todavía suficiente a algunos de ellos.No podían soportar que Cartago siguiera existiendo.Se dice, en especial, de un patricio llamado Catón, un hombre famoso por su empecinamiento, pero justo y honorable, que en cada una de las deliberaciones del consejo de Estado romano (el Senado), solía decir, viniera o no a cuento: «Por lo demás, creo que debemos destruir Cartago».Finalmente, los romanos lo hicieron.Recurrieron a un pretexto para atacarla.Los cartagineses se defendieron a la desesperada.Cuando los romanos habían tomado ya la ciudad, tuvieron que seguir luchando en las calles durante seis días casa por casa.A continuación, todos los cartagineses fueron muertos o hechos prisioneros.Se derribaron las viviendas, y el lugar donde antes se había alzado Cartago fue asolado y se pasó el arado por encima.Aquello ocurrió en el año 146 a.C.Fue el final de la ciudad de Aníbal.Roma se había convertido en la ciudad más poderosa del mundo de entonces.UN ENEMIGO DE LA HISTORIASi la historia te ha aburrido hasta aquí, ahora vas a sentirte feliz [ Pobierz całość w formacie PDF ]