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.Creo que halló un mejor lugar donde Monte de Hielo no podría darle alcance.Creo que inició su Clan totalmente nuevo.Tuvo que tener un tótem muy fuerte también.Creb dice que es difícil vivir con un tótem fuerte.Dice que te someten a prueba para asegurarse de que vales, antes de darte algo.Dice que estuve a punto de morir antes de que Iza me hallara.Me pregunto si el tótem de Durc lo sometió a prueba.¿Volverá a probarme a mí mi León Cavernario?”“Pero una prueba puede ser dura.¿Y si no valgo? ¿Cómo sabré que estoy teniendo una prueba? ¿Qué será la cosa difícil que me imponga mi tótem?”Ayla reflexionó sobre las cosas difíciles de su vida, y de repente comprendió:“¡Broud es mi prueba! —se explicó a si misma por gestos.¿Podía haber algo peor que vivir todo un invierno con Broud? “Pero si valgo, si lo puedo hacer, mi tótem me dejará cazar.”Había una diferencia en la manera de andar de Ayla cuando regresó a la cueva, y su madre Iza se dio cuenta a pesar de que no podía explicarse cuál era la diferencia.No en menos comedida, pero parecía más fácil, no tan tensa, y había una expresión de aceptación en el rostro de la muchacha cuando vio acercarse a Broud.No era resignación sino aceptación.Pero fue Creb quien observó que el amuleto abultaba más.Al cerrarse sobre ellos el invierno, tanto Creb como Iza se alegraron de ver que estaba volviendo a la normalidad a pesar de las exigencias de Broud.Aun cuando solía estar cansada, cuando jugaba con Uba había vuelto su sonrisa, no su risa.Creb adivinó que había llegado a alguna decisión y hallado una señal de su tótem, y su aceptación más fácil del lugar que ocupaba en el Clan le proporcionó una sensación de alivio; él comprendía la lucha interior que libraba la muchacha, pero también sabia que no era sólo necesario someterse a la voluntad de Broud, tenía que dejar de combatirla.Tenía que aprender también a domarse.Durante el invierno que iniciaba su octavo año de vida, Ayla se hizo mujer.No físicamente: su cuerpo seguía teniendo las líneas rectas y subdesarrolladas de una muchacha sin el menor indicio de que fueran a surgir cambios.Pero fue durante aquella prolongada estación cuando Ayla hizo a un lado su niñez.A ratos su vida le resultaba tan insoportable que no estaba segura de desear seguir viviéndola.Algunas mañanas, al abrir los ojos frente a la aspereza familiar de la roca desnuda que tenía sobre su cabeza, anhelaba poder dormirse de nuevo y no despertar nunca más.Pero cuando pensaba que no podría aguantar más, agarraba su amuleto y el contacto de la piedra nueva le impartía de cierto modo la paciencia necesaria para soportar un día más.Y cada día vivido la acercaba un poco más al momento en que las nieves profundas y las ráfagas heladas se convirtieran en hierba verde y brisas marinas, y ella pudiera correr por campos y bosques nuevamente en libertad.Como el rinoceronte lanudo cuyo espíritu era su tótem, Broud podía ser tan testarudo como imprevisiblemente maligno.Era característica del Clan que una vez que se había establecido cualquier rumbo de acción en particular, se apegaba uno a él con una aplicación inmutable, y Broud se aplicaba a tener disciplinada a Ayla.El martirio cotidiano de ésta compuesto de bofetadas, maldiciones y agobio constante, le resultaba obvio al resto del Clan.Muchos consideraban que merecía algo de disciplina y castigo, pero pocos aprobaban los extremos a que Broud llegaba.Brun seguía preocupado de que Broud permitiera que la muchacha lo provocara demasiado, pero puesto que el joven controlaba su furor, el jefe consideraba que había alguna mejoría.Pero Brun esperaba ver en el hijo de su compañera una manera más moderada de abordar las cosas, y decidió permitir que la situación siguiera su curso.A medida que el interno avanzaba, empezó a experimentar aunque renuentemente, cierto respeto por la extraña joven, la misma clase de respeto que había experimentado por su hermana mientras soportaba las palizas de su compañero.Como Iza, Ayla estaba imponiendo un ejemplo de comportamiento femenino.Soportaba sin quejarse, como corresponde a una mujer.Cuando se detenía para agarrarse a su amuleto, Brun, como muchos otros, lo consideraban como señal de veneración hacia las fuerzas espirituales tan pavorosamente importantes para el Clan.Eso aumentaba la estatura femenina de la muchacha.El amuleto le daba algo en qué creer; reverenciaba a las fuerzas espirituales de la manera que las concebía.Su tótem la estaba sometiendo a prueba.Si demostraba que valía, podría aprender a cazar.Cuanto más la atormentaba Broud, más decidida estaba a comenzar a aprender sola tan pronto como se iniciara la primavera.Iba a ser mejor que Broud, mejor inclusive que Zoug [ Pobierz całość w formacie PDF ]