[ Pobierz całość w formacie PDF ]
.También se había dado cuenta de que su Dama Oscura estaba de nuevo cerca…, ¿qué sentía por Ann? Pese a su apariencia de fantasma, debía tener sentimientos, allá en su asfixiante futuro.Todo el espaciotiempo empezaba a llenarse de sentimientos humanos.Brevemente, pensó de nuevo en Monet.El viejo muchacho estaba en lo cierto, concentrado en los nenúfares; podían recubrir todo el estanque, pero nunca los vería invadir las orillas y los árboles cercanos.Recordó que Borrow había sido pintor en su juventud.Sería bueno hablar con él… Borrow era frío, pero a veces conseguía hacer reír.Mientras se levantaba y se acercaba al establecimiento de su amigo, vio que Borrow había efectuado muchas mejoras.Había tres tiendas en lugar del par que había antes, y el tamaño de dos de ellas era considerable.Una era una especie de almacén combinado con tienda de alimentación, la otra era un bar, y la última un café.Encima de todas ellas, Borrow y su esposa habían izado un gran letrero:EL HUEVO AMNIÓTICOTras las tiendas, delante de ellas, entre ellas, había otra colección de edificios en los más extraños estilos arquitectónicos, algunos de los cuales se llamaban también El huevo amniótico, y todos ellos en diversos grados de imprecisión, de acuerdo con la distancia en tiempo.Había sido la presencia de esas sombras, claros presagios de su éxito, lo que había animado a los Borrow a instalar allí su negocio al principio de todos los demás; florecían en la paradoja.—Dos huevos amnióticos con patatas fritas —dijo Bush, entrando en el café.Ver estaba detrás del mostrador, el pelo, más gris de lo que él recordaba; debía estar rozando la cincuentena.Le sonrió con su vieja sonrisa y salió de detrás del mostrador para estrechar la mano del amigo.Bush la notó vítrea al tacto…, no habían iniciado viaje el mismo año, y de ahí que el rostro de la mujer se viera más gris, más oscuro de lo que en realidad era.Incluso la voz le llegaba deformada, filtrada por la ligera barrera temporal.Sabía que la comida y la bebida, cuando las tomara, tendrían también la misma cualidad ‘vítrea’ y que necesitarían cierto tiempo para ser digeridas.Charlaron afectuosamente unos instantes, y Bush dijo que aquel viejo lugar estaba construyendo evidentemente la fortuna de Ver.—Pero apuesto a que ni siquiera sabes lo que es un huevo amniótico —dijo Ver; sus padres la habían bautizado como Verbena, pero ella prefería la contracción.—Quiere decir grandes negocios para ti, ¿no?—Mantiene unidos nuestros cuerpos y nuestras almas.¿Y tú, Eddie? Tu cuerpo se ve bien… ¿Cómo está tu alma?—Causándome los problemas de siempre —conocía bien a esa mujer, de los tiempos en que Borrow y él se hacían la competencia como pintores, antes del viaje mental; incluso se había acostado una o dos veces con ella antes de que Roger se hubiera interesado seriamente.Todo aquello parecía muy lejano, cerca de ciento treinta millones de años antes, o después, no lo sabía exactamente; a veces el pasado y el futuro se confundían y parecían fluir en direcciones opuestas a la normal—.No parece enviarme tantas señales como hacía antes, pero las que me llegan son generalmente malas.—¿No puede operarse?—El doc dice que es incurable —era maravilloso cómo podía hablar tan trivialmente de cosas tan importantes—.Hablando de incurables, ¿cómo va Roger?—Va muy bien… Lo encontrarás ahí atrás.¿Sigues haciendo composiciones actualmente, Eddie?—Bueno, estoy precisamente en… en un período de transición.Estoy… Infiernos, no, Ver; estoy absolutamente perdido en este momento —era mejor darle una aproximación a la verdad; ella era la única mujer que le preguntaba por su trabajo porque tenía verdadero interés por lo que él hacía.—Los períodos de transición son necesarios a veces.¿No estás haciendo nada?—Hice un par de pinturas la última vez que estuve en 2090.Sólo para pasar el tiempo.Para estructurar el tiempo, como dicen los psicólogos.Hay una teoría de que el mayor problema del hombre es estructurar el tiempo.Todas las guerras no son más que soluciones parciales de ese problema.—En ese caso la Guerra de los Cien Años puede ser considerada como un éxito.—Ajá.Eso pone todo el arte, toda la música, toda la literatura, dentro de la misma categoría.Todo lo que perdura: Lear, la Pasión según San Mateo, el Guernica, Pecando en la ciudad…—Probablemente haya una diferencia de grado.—Es contra esos grados que me levanto ahora.Intercambiaron sonrisas, y él se dirigió hacia el fondo para encontrar a Borrow.Por primera vez —¿o había sentido lo mismo antes y lo había olvidado?— pensó que Ver era más interesante que su esposo.Borrow estaba trasteando fuera, a la gris luz del día.Como su mujer, tenía inclinación a la obesidad, pero iba vestido tan pulcro como siempre, con aquella vieja aureola de dandismo… Se irguió al acercarse Bush y le tendió la mano.—Hace un millón de años que no te vemos, Eddie.¿Cómo va tu vida? ¿Mantienes aún el récord de corta distancia en viaje mental?—Por lo que conozco, sí, Roger.¿Cómo van las cosas?—¿Cuál es el año más cercano a casa que has alcanzado?—Había hombres —no veía adónde quería llegar su amigo, ni la necesidad de su pregunta.—No está mal.¿Pudiste precisar la época?—Algún punto de la Edad de Bronce —por supuesto, cualquiera de los viajeros mentales se sentía fascinado por la idea de que, cuando la disciplina se desarrollara lo suficiente, sería posible visitar los tiempos históricos… Y quién sabe, quizá llegaría incluso el día en que se podrá atravesar completamente la barrera de la entropía y viajar mentalmente al futuro.Borrow le palmeó la espalda.—¡Magnífico! ¿Viste a los artistas trabajando? Tuvimos un tipo en el bar el otro día que proclamaba que había viajado hasta la Edad de Piedra.Pensé que era algo formidable, pero evidentemente tú sigues ostentando el récord.—Sí, bueno… Dicen que se necesita una personalidad dislocada para ir tan lejos como yo.Se miraron a los ojos.Borrow apartó la vista casi inmediatamente.Quizá recordara que Bush odiaba ser tocado.El visitante, lamentando su arranque, hizo un esfuerzo por dominarse y ser amable.—Es agradable veros de nuevo a Ver y a ti.Parece como si El huevo amniótico fuera bien.Y… ¡Roger! ¡Veo que estás pintando de nuevo! —acababa de darse cuenta de lo que estaba apilando Borrow.Se detuvo, y lentamente llevó uno de los paneles de plasbord a la luz.Había nueve.Bush observó el conjunto con un asombro creciente.—Has vuelto de nuevo a tu viejo pasatiempo —dijo, con voz apagada.—Y me temo que hollando un poco tu territorio, Eddie.Pero no eran CEC [ Pobierz całość w formacie PDF ]