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.Sensibilidad.Vuelve.Alfileres y agujas.El gato se abalanzó sobre su cara con las garras fuera, bufando.Halston cerró los ojos y abrió la boca.Mordió la barriga del gato y solo arrancó pelo.Las garras de las patas delanteras se habían enganchado a sus oídos, escarbando.El dolor era inmenso, intensamente agudo.Halston trató de levantar las manos.Se movieron pero apenas se separaron de su regazo.Inclinó la cabeza hacia delante y la sacudió de un lado a otro, como si intentara quitarse jabón de los ojos.El gato resistió, bufando y chillando.Halston sintió la sangre que le chorreaba por las mejillas.Le costaba respirar.Tenía el pecho del gato apretado contra la nariz.Podía tomar un poco de aire por la boca, pero no mucho.Lo poco que aspiraba pasaba a través del pelo del animal.Sentía las orejas como si se las hubieran empapado con el líquido de un mechero y luego le hubiesen prendido fuego.Estiró la cabeza hacia atrás y gritó de agonía… debió de sufrir un latigazo cervical cuando el Plymouth chocó.Pero el gato no esperaba ese movimiento y se soltó.Halston oyó el golpe contra el asiento de atrás.Un hilillo de sangre le resbaló por el ojo.Intentó mover las manos, quería acercarse una mano a la cara y enjugarse la sangre.Las manos temblaron en su regazo, pero seguía siendo incapaz de moverlas.Pensó en la 45 especial que tenía en la pistolera debajo de su brazo izquierdo.Como la alcance, minino, acabaré de una sola vez con las que te queden de tus siete vidas.Más hormigueo.Débiles punzadas de dolor en los pies, sepultados y seguramente destrozados debajo del motor; zumbidos y hormigueo en las piernas… era exactamente como cuando se te despierta una extremidad que se te había quedado dormida.En ese momento, a Halston no le importaban sus pies.Le bastaba saber que no se había roto la columna, que no iba a terminar como un saco de carne muerta unido a una cabeza parlante.Quizá a mí también me quede alguna vida más.Tener cuidado con el gato.Eso era lo primordial.Después, salir de debajo de la chatarra… Quizá apareciera alguien, eso resolvería los dos problemas de una vez.Aunque a las cuatro y media de la madrugada no era muy probable, y menos en una carretera como esa, pero era remotamente posible.Y…¿Y qué estaba haciendo el gato ahí atrás?No le gustaba tenerlo de cara, pero tampoco le gustaba tenerlo detrás y fuera de la vista.Intentó mirar por el espejo retrovisor, pero fue inútil.Se había torcido tras el accidente y solo reflejaba el barranco cubierto de hierba en el que se había estrellado.Hubo un ruido detrás de él, como un susurro de tela rasgada.Un ronroneo.Un gato diabólico, y una mierda.Se ha echado a dormir ahí atrás.Y aunque no fuera así, si lo que estaba haciendo era planear su asesinato, ¿qué podía hacer? Era una cosita flacucha, lo más probable es que mojado pesara solo dos kilos.Y, además, él pronto… pronto sería capaz de mover los brazos lo suficiente para alcanzar la pistola.Estaba seguro.Halston aguardó.Sentía continuamente una serie de alfileres y agujas clavándose en su cuerpo.Fue absurdo (o quizá una reacción instintiva ante su roce con la muerte) pero tuvo una erección durante más o menos un minuto.Es complicado hacerse una paja en estas circunstancias, pensó.El alba asomaba por el cielo del este.En algún lugar cantó un pájaro.Halston volvió a intentar mover las manos y esta vez logró levantarlas unos centímetros antes de que cayeran de nuevo.Aún no.Pero pronto.Un ruido sordo y suave detrás de él, en el asiento trasero.Giró la cabeza y vio el rostro blanco y negro, los ojos brillantes con sus enormes pupilas negras.Halston le habló.—Jamás he fracasado en los trabajos que he aceptado, minino.Este podría ser el primero.Estoy recuperando la sensibilidad de las manos.Cinco minutos, diez como mucho.¿Quieres un consejo? Sal por la ventana.Está abierta.Vete y llévate la cola contigo.El gato lo miró.Halston intentó mover las manos otra vez.Se levantaron; temblaban una barbaridad [ Pobierz całość w formacie PDF ]