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.¡El brillante genio del doctor Cope!El acusado se encogió de hombros.- Errar es humano.Por supuesto, el hombre de telégrafos estaba en su nómina.Marsh protestó.- ¿Y él le habló de esto?Buscó en el bolsillo de la chaqueta y sacó un ejemplar delgado y arrugado de Transactions of the American Philosopbical Society, vol.XIV.Cope se puso de pie, boquiabierto y con los ojos de par en par, transfigurado.Marsh avanzó, blandiendo la publicación ante él como un cazador de vampiros blandiendo un crucifijo.Cope retrocedió al ver el periódico, deteniéndose sólo cuando tropezó con la barra.El otro hombre se detuvo ante él, alargando el Transactions, tan cerca, que pudo leer la fecha.- Informe de un Nuevo Eralisauriano, por Edward Drinker Cope -irradió Marsh-.La descripción de una fascinante criatura que él denominó Elasmosaurus por su cuello flexible y cola robusta.Tuvo que idear un nuevo orden de creación para encajarlo.Cuando me enseñó su restauración, instalada en el Museo de la Academia, observé que las articulaciones del vertebrado estaban al revés.- Demonio de hombre -dijo Cope con los dientes apretados.- Le sugerí amablemente que lo tenía mal.Pero el profesor Leidy tuvo que demostrarle que había puesto la cola en el cuello y el cuello en la cola.Para entonces ya lo había descrito a la Asociación Americana, restaurado en el American Naturalist (no precisamente la publicación más privada) y en Proceedings, y acababa de publicar una larga descripción en Transactions.- Intenté avisarles para que corrigieran el error.- Sí, y yo le devolví uno de mis ejemplares.Pero todavía tengo otros dos.Casi le arrojó la revista a la pálida cara del hombre.A un lado, Johnny Doppler sonreía esperando una pelea.Chokecherry Sairie se interpuso entre los dos científicos.- Buena charla, gran vientre.Dave Savage Ojo Encarnado dijo:- Yo no me acercaría a ella, profesor.Sairie es fuerte.- ¿Chokecherry Sairie? -Marsh se sintió obligado a mantener su tono pomposo y caballeroso de siempre con semejante mujer-.Eh… creo que trabajó con el general George Armstrong Custer, ¿no? El es muy amigo mío.- Mío, no.El hombre se sonrojó.- Por favor, señora, usted es una dama… una mujer…Ella le arrebató la revista de la mano y la desgarró, esparció los pedazos por el suelo, tomó a Cope por el codo y se marchó.Charley se acabó las dos cervezas y se apresuró tras ellos.Marsh dijo:- Si ella no hubiera interferido, creo que me habría atacado.Ojo Encarnado miró el armamento del científico.- ¿Usted le habría atacado?- ¿Por qué no? Lo he hecho muchas veces por escrito, así que por qué no hacerlo con los puños, incluso con pistolas.¡Maldita sea, quiero ese lagarto!Johnny Doppler entrecerró los ojos con expresión de reflexión furtiva; de hecho, si Aristóteles hubiera querido imaginar una forma perfecta de reflexión furtiva, no habría podido ser más furtiva ni más pensativa que la expresión que mostraba Johnny Doppler.Unos sesenta y seis años más tarde, en el penúltimo capítulo de un serial de los Republic Studios titulado «The Doppler Gang in the Big Range War», el sheriff John Doppler camina por Main Street para iniciar un tiroteo con los asesinos contratados que han estado hostigando a los pastores vascos.El porte del actor, de ojos claros y mandíbula firme, es la personificación misma de la nobleza, la determinación y el sacrificio de sí mismo.La mejor manera de visualizar la expresión de Johnny, mientras reflexionaba sobre el deseo de Marsh de poseer a Joe, es recordar a ese actor en el mejor momento de la pantalla, y luego hacerle dar un giro de ciento ochenta grados.Johnny se levantó y caminó los tres metros que le separaban de Marsh y Ojo Encarnado.- ¿Hasta qué punto quiere el lagarto?- Muchísimo.Estoy dispuesto a pagar trescientos cincuenta dólares.Johnny respondió.- Qué lástima.Ese astuto cuáquero le ha tomado la delantera [ Pobierz całość w formacie PDF ]