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.Todo estaba tan claro.Sonó el teléfono y produjo el efecto de un disparo de pistola dentro de la sala.Nancy se encogió de hombros y Ray puso las manos sobre las suyas.Todos esperaron en silencio hasta que el policía de guardia junto al teléfono entró en la estancia.Dijo:—Conferencia para usted, desde lejos, jefe.—Les aseguro que ésta es la llamada que trataba de obtener —dijo Jed a Nancy y a Ray—.Señor Knowles, le agradeceré que venga usted conmigo.Usted también, Ray.—Vuelvo enseguida, querida —murmuró Ray a Nancy.Luego miró la cara de Lendon.Satisfecho con lo que vio, siguió a los otros hombres afuera de la sala.Lendon vio que el alivio desaparecía de la expresión de Nancy.—Cada vez que llaman, creo que alguien ha encontrado a los niños y que están sanos —murmuró—.Y luego pienso que será como la otra vez., cuando llegó la llamada.—Calma —dijo Lendon—.Nancy, esto es importante.Dígame cuándo empezó a tener problemas para recordar sucesos concretos.—Cuando Peter y Lisa murieron.Quizá aún antes que eso.Me es difícil recordar los años en que estuve casada con Carl.—Es posible que asocie esos años con los niños, y es demasiado doloroso recordar algo acerca de ellos.—Pero durante aquellos cinco años.Estaba tan terriblemente cansada., después de que mi madre muriera., siempre tan cansada.Pobre Carl., tan paciente.Lo hizo todo por mí.Se levantaba de noche por los niños, incluso cuando eran pequeñitos.Todo significaba tanto esfuerzo para mí.Después de que los niños desaparecieran, no pude recordar.Como me sucede ahora.Simplemente, no pude.Su voz empezaba a elevarse.Ray entró en la sala.Algo había sucedido.Lendon pudo verlo en las líneas tensas en la boca de Ray, en el ligero temblor de sus manos.Se vio a sí mismo rogando: «Por favor, que no sean malas noticias».—Doctor, ¿podría usted hablar con Jonathan un minuto, quiere hacer el favor? —Ray hacía un gran esfuerzo para mantener su voz normal.—Ciertamente.Lendon se apresuró hacia la puerta en arco que llevaba a la estancia familiar y al comedor, seguro de que la llamada telefónica había trastornado mucho a Ray.Cuando llegó al comedor, el jefe Coffin seguía todavía al teléfono.Estaba gritando órdenes al teniente de guardia en la comisaría.—Revuelvan esa oficina de correos y acosen a todo empleado que haya estado trabajando el trece de octubre, y no paren de interrogarlos hasta que alguien recuerde quién recogió aquella carta del Community News dirigida a J.R.Penrose.Necesito una descripción completa, y la necesito ahora.—Colgó el teléfono bruscamente.También Jonathan estaba en tensión ahora.Sin preámbulos, dijo:—Doctor, no podemos perder tiempo tratando de abrir brecha en la amnesia de Nancy.Ha de saber usted que tengo un expediente muy completo sobre el caso Harmon gracias a un libro que estoy escribiendo.He pasado las últimas tres horas estudiando ese expediente y leyendo el artículo que apareció hoy.Algo me llamó la atención, me pareció de la mayor importancia, y pedí al jefe Coffin que telefonease al fiscal del distrito de San Francisco y comprobase mi teoría.El ayudante del fiscal acaba de contestar a su llamada.Jonathan sacó la pipa de su bolsillo, clavó los dientes en ella sin encenderla y prosiguió:—Doctor, como usted puede saber, en casos de niños perdidos en los que se sospecha algo sucio, a menudo la policía retiene un fragmento de información de modo que les sirva de ayuda para cribar los inevitables testimonios sin sentido que reciben cuando se ha publicado una desaparición.Empezó a hablar más aprisa, como si sintiera que dejaba pasar demasiado tiempo.—Yo observé que todos los relatos periodísticos de siete años atrás describían a los niños perdidos diciendo que llevaban jerseys rojos, con un dibujo blanco, cuando desaparecieron.En ninguna parte de todo el extenso material periodístico hay una descripción exacta de cómo era aquel dibujo.Yo supuse, acertadamente, que el motivo del dibujo había sido silenciado deliberadamente.Jonathan miró directamente a Lendon, deseando que comprendiese inmediatamente la importancia de lo que iba a decirle.—El artículo que ha aparecido en el Cape Cod Community News dice claramente que, cuando desaparecieron, los niños Harmon llevaban jerseys rojos con un dibujo blanco poco corriente que representaba un barco de vela, y que todavía los llevaban cuando sus cuerpos fueron arrojados a tierra por las aguas, unas semanas más tarde.Ahora bien, Nancy, naturalmente, conocía aquel dibujo del velero, pues había hecho los jerseys ella misma.Y sólo otra persona, además de los jefes del personal investigador de San Francisco, sabía cómo era aquel dibujo.—La voz de Jonathan se elevó—.Si suponemos la inocencia de Nancy, ¡esa otra persona es la que secuestró a los niños hace siete años., y hace un mes escribió la historia que aparece en el periódico de hoy!—Entonces, quiere decir.—empezó Lendon.—Doctor, quiero decir, como abogado y amigo de Nancy, que, si puede usted vencer su amnesia, hágalo., ¡rápidamente! He convencido a Ray de que vale la pena renunciar a toda inmunidad.La necesidad suprema es descubrir lo que Nancy pueda saber; de otro modo, seguramente será demasiado tarde para salvar a los niños.—¿Puedo telefonear a una farmacia para que entreguen algo? —preguntó Lendon.—Llame usted, doctor —ordenó Jed—.Mandaré un coche patrulla a recoger lo que necesite.Tome.Le marcaré el número de la farmacia.Con calma, Lendon dio por teléfono sus instrucciones y cuando hubo terminado fue a la cocina a por un vaso de agua.«¡Oh, qué estrago —pensó—, qué horrible estrago!» La tragedia había empezado con el accidente de Priscilla.Causa y efecto., causa y efecto.Si Priscilla no hubiese muerto, probablemente hubiera persuadido a Nancy de que no se casara tan joven.Los niños Harmon no hubiesen nacido.De modo cortante, abandonó las inútiles especulaciones.La cocina, evidentemente, había sido revisada en busca de huellas digitales [ Pobierz całość w formacie PDF ]